Sábado 17 de Febrero de 2018
Finca los Montecillos.
Empezamos la semana con varias anulaciones de monterías de ultima hora debido a la nieve y todo parecía presagiar que no afrontaría mi ultima jornada montera de la temporada.
A mitad de semana pregunto al amigo Adán que si sabe de alguna montería, el cual me dice que va a mirar si queda algún puesto a una que va él con rehala. Después de un largo lapso de tiempo me comunica que hay disponible un puesto en un pueblo llamado Concha, provincia de Guadalajara, y que si voy se lo tengo que confirmar rápido. Con lo que en el acto le digo que voy, no vaya a ser que no hubiera otra a la que poder ir.
Llega el viernes y veo que tengo 3 horas de viaje, pero con la ilusión de ir a por la última de la temporada, no me disgusta.
El sábado a las 6 a.m emprendo mi viaje hasta este pueblo, en el que la carretera estaba bien hasta llegar a un desvío en el que había que continuar 25 km aproximadamente por una carretera comarcal, la cual estaba en tan mal estado, que pensaba que me había perdido.
Sobre las 9 a.m llego a Concha, en donde me encuentro a los primeros monteros en el lugar de reunión, al cual con el paso de los minutos siguen llegando. Pero veo alguien que a primera vista me suena, ya que por redes sociales juraría haberla visto, pero tampoco estaba seguro.
Almuerzo y converso con varias personas, ya que como fui solo no conocía a nadie aun que tampoco es un impedimento para mi por que me gusta charlar y contrastar opiniones con la gente. Allí estuvimos hasta que comienza el sorteo, en el cual se explica claramente lo que se puede y no se puede abatir y se hace especial hincapié en la seguridad entre monteros. Volviendo a la persona que había visto, la cual me sonaba, al escuchar su nombre salí de dudas. Fue ahí donde la dije que dejase pasar alguno para los demás, aunque nos tocaría en diferente armada.
A eso de las 11 salimos las armadas para colocarnos en nuestros puestos, yo tenía el nº 7 de la cuerda. Según voy avanzando hacia mi puesto, veo que la suerte no me acompaña ya que esta demasiado cerrado con mucha jara y roble bajo y a no ser que la pieza venga de frente iba a ser imposible verla. A las 12 a.m oigo el primer tiro y seguido oigo otros 3 tiros seguidos, parece que las piezas se van moviendo. Sobre las 13.30 p.m me pasa una cierva trasera a la cual es imposible pegar tiro, ya que se adentra en la maleza y los robles y me es imposible apuntarla. A esa hora, ya se habían escuchado cerca de 40 detonaciones y mientras en mi armada, había una ladra en donde los perros llevaban ladrando alrededor de 15 minutos, cosa que no me quitaba la intriga y estar atento por si se escurría hacia abajo. A eso de las 14.15 oigo un disparo y los perros dejan de ladrar pero oigo como baja algo corriendo, me encaro el rifle, pero veo que por el espeso baja una cierva que tampoco tiro por que apenas se la ve y por seguridad.
Acabamos la montería y cuando llegamos a los coches todos preguntamos por esa ladra que a todos nos tenía tan intrigados, cuando llega el postor nos dice que le a matado él. El postor se llama Adrian, que estuvo pendiente en todo momento e insistiendo cuando nos colocaba en los puestos de que nos viéramos y supiéramos en todo momento donde estábamos situados. La verdad es que se merece el 10.
Cuando vamos regresando en los coches al punto de encuentro y posterior junta de carnes, vemos varios perros heridos y hacía presagiar que alguna pieza grande había. He de decir que en el coche coincidí con el bicampeón de España con galgo Jóse Enrique Martinez Manzanares y campeón de Madrid unas ocho veces. La verdad es que conociendo a estas personas te das cuenta del significado real de la caza.
Llegamos al punto de reunión. Las chuletas, panceta, chorizo, morcillas y riñones hechos a la parrilla nos esperan y parecen darnos la bienvenida. Empiezan a llegar las primeras piezas y entre ellas, la que tantos destrozos ha provocado a los distintos perros, un jabalí con grandes navajas. Pero ahí llega el del postor, otra pieza grande y con grandes navajas, las cuales no se aprecian ya que la piedra que llevaba en la boca se le ha caído y se le ha cerrado, pero marrano muy bueno también.
Bueno pues ya solo queda desvelar la identidad de esta persona con la que mantuve una conversación corta y no todo lo larga que me hubiera gustado, ya que se me echaba el tiempo encima y todavía me quedaban 3 horas de viaje a mi lugar de origen. Esta persona es Laura Ochaita, mujer cazadora y simpática con la que espero coincidir en más monterías y que nos lleve a una gran amistad. Muchas gracias por charlar conmigo y contrastar opiniones.
Bueno el resultado de la montería fueron 13 jabalís, de los cuales se sacaron 6 bocas buenas. Para mi no estuvo la suerte de mi lado ese día, pero he de decir que la organización de 10, los monteros de 10, los postores de 10 y la mancha muy cuidada. La nieve de los días anteriores hizo que la previsión de piezas bajara, pero aún así la mancha cumplió.
Pues hasta aquí llega el resumen de mi última jornada montera, al año que viene tendremos más.
Gracias a tod@s por leer este muermo
Saludos
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